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Carlos A. Loprete Ensayos Cortos

¿ QUIÉN EJECUTA AL VERDUGO ?

¿ QUIÉN EJECUTA AL VERDUGO ?

 

     Curioseando algunos libros de lógica, me encontré por casualidad con una paradoja que tiene confundidos a muchos especialistas. Tiene varias versiones, pero en una forma general y simplificada puede reducirse a esta cuestión: si en un pueblo únicamente un barbero está autorizado a afeitar a la gente, ¿quién lo afeita a él?  

     Inmediatamente saltó a mi mente otra paradoja: ¿quién ajusticiaría al verdugo si hubiera que ejecutarlo a él por sus delitos? En lógica se la denomina paradoja por ser un pensamiento discordante con la opinión habitual de las personas mentalmente sanas. Los antiguos filósofos ya habían debatido el tema de las paradojas con ejemplos que han perdurado hasta nuestros días, como el del montón de trigo, por ejemplo, que sostiene que si de un montón de granos se quita uno, queda siempre un montón, de modo que cuando quedan dos y se quita uno, el restante uno es también un montón.

Dicen los tratados que las paradojas presentan una contradicción interna, porque si bien es cierto que presentan una contradicción inaceptable, por otro somos incapaces de descubrir en dónde se halla su error. Sabemos que un grano no es un montón, pero entonces ¿cuántos granos constituyen un montón? Uno, seguramente no; dos, tres o cuatro, tampoco; ¿y quince?

     Volviendo a nuestro verdugo, probablemente alguien opinará que esa ley del verdugo único es absurda, porque en una ejecución no interviene  únicamente el ejecutor mismo sino varios ayudantes, y que entre ellos alguien tendría que haber sido designado su sustituto. Pero en ese caso no habría un verdugo único como en el caso planteado, sino dos o tres. Uno de ellos lo ejecutaría. La paradoja sin embargo subsiste, por lo menos en el aspecto teórico.

      Si hubiera uno solo, no habría verdugo que lo ejecutara y tendría que ejecutarse entonces él a sí mismo. ¿Y cómo lo haría si la ejecución se realizara en ese lugar de un hachazo en el cuello? Imposible, no hay manera de que coloque su cuello sobre un tronco y se dé un hachazo desde arriba. En consecuencia, el verdugo sería el único individuo del lugar que no podría morir por medio de una hacha.

      El lector podrá preguntarse:¿a qué viene todo esto? Mi respuesta es modesta, a nada, o en el mejor de los casos, a que se divierta unos minutos. Con más suerte, habría contribuido a advertirle que no todo razonamiento coincide con la realidad, esto es, que el mundo de la realidad  y el mundo de los razonamientos son distintos.                                                                                                                                                                

      Fíjese, si no, en este otro ejemplo, llamado la paradoja de Teseo o paradoja del barco. Teseo volvió de un viaje con treinta atenienses y dejó el barco en la costa. A medida que las maderas se deterioraban los jóvenes las reemplazaban por otras nuevas, hasta que las reemplazaron todas. ¿El barco así obtenido era o no el mismo barco de Teseo? Algunos opinaban que sí, otros que no. Para complicar todavía más la cuestión, se podría preguntar: ¿si los leños reemplazados se hubieran conservado en un lugar aparte y con ellos se hubiera rehecho el barco, sería o no el barco de Teseo?

     A mí se me ocurre preguntar: ¿si a una persona le sustituyen toda la dentadura natural por una prótesis o le implantan pelos en su cabeza, sigue siendo o no la misma persona ?

     Muchas gracias, amigo lector, y perdón por haberlo sacado de sus preocupaciones reales.

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1 comentario

Matias -

Al comenzar a leer este ensayo no pude dejar de pasar hacia la palabra siguiente. Me quedé como hipnotizado con el texto, y eso que estaba alteradísimo buscando un modelo de solicitud planteado por usted, aparte de estar estudiando para tres materias que tengo que rendir la semana entrante... Gracias por compartir sus ensayos con la humanidad.
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