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Carlos A. Loprete Ensayos Cortos

PALEONTOLOGÍA PSICOLÓGICA

PALEONTOLOGÍA PSICOLÓGICA

 

     No se desanime el lector frente a tan imponente título. Yo me he encargado en este artículo de ponerlo a su alcance, y le aseguro que puede confiar en mi palabra.

     La paleontología o ciencia de los restos fosilizados de los animales más antiguos del planeta está logrando en nuestros tiempos resultados asombrosos. No sólo ha reconstruido esqueletos de bestias que existieron hace 150.000.000 de años, sino que incluso han inferido de esos restos los pensamientos y comportamientos que tuvo el animal antes de morir. La paleontología psicológica sería, entonces, la ciencia que combina la paleontología con la psicología. ¿Sencillo, verdad?  Esclarezco esta combinación con un ejemplo.

     Los científicos estudian los restos de una ave con un gran pico curvo. Siendo tan grueso su cráneo, el pico  tendría que ser muy voluminoso y potente, y siendo tan potente su picacho, el pájaro tendría que haber sido un guerrero temible. Y como los guerreros necesitan estar en guerra, si no la hay deben crearla. En consecuencia, en los tiempos antediluvianos el mundo de los pájaros vivía en guerra permanente. Ese pájaro guerrero, para estar en guerra, debía tener enemigos o inventarlos, con lo que es natural que con tal enorme picote se alimentara de sus víctimas, porque de lo contrario se habría muerto de hambre.     

     De lo dicho se desprende que en los tiempos inmemoriales debieron existir también pájaros más pequeños, mirlos, ruiseñores, colibríes y palomas,  para que sirvieran de alimento a los más fuertes. Pero hay algo más todavía. Este hallazgo se confirma con los restos de sus patas y sus férreas uñas curvadas, lo que indica que el feroz pájaro se prendería de las ramas de los árboles para no dejarse arrebatar la víctima de su pico, es decir, era una ave egoísta, sin sentimientos de solidaridad.

     Hasta aquí tenemos que ese fósil pertenece a una raza belicosa, desprovista del sentimiento de solidaridad, antecedentes que la convierten en una volátil sin dios y atea.    

     - Para mí, en cambio –argumentaba otro paleontólogo psicológico-, habría que atribuirle también algunos rasgos piadosos como lo prueban los huesos de sus alas enormes. Debía de utilizarlas para llevarles los cuerpos de las víctimas  a sus pichones que esperaban en los nidos de las alturas. Quiero decir que además de depredador era paternal y responsable de su familia.

     - Comparto su opinión, colega. Le agregaría además que no era homosexual ni promiscuo, dado que para tener hijos debía tener una esposa y  ésta no aceptaría compartir el nido con una rival.

     Continuamos con la psicología fosílica. Los dos científicos se preguntaron a esta altura de los descubrimientos si el fósil pertenecía a un animal macho o hembra. Uno opinó que debía de haber sido varón porque la columna vertebral era erguida y los machos la tienen así porque son dominantes. En esto coincidieron ambos científicos. La gran duda surgió cuando uno de ellos planteó la cuestión de si el fósil habría sido sentimental o indiferente.

     - Para mí, sentimental, muy sentimental, porque la amplitud de su caja torácica es amplia como para albergar un corazón grande.

     - Es posible, colega. Pero yo me inclino por una indiferencia intelectual, como puede deducirse de una cavidad craneana muy reducida.

     Satisfechos, o más bien dicho gozosos por sus descubrimientos, ambos científicos se abrazaron. El testigo curioso que no falta en ninguna situación, se dijo para sus adentros:

     - Lástima grande que yo no pueda existir dentro de 100.000 años, porque me gustaría saber que piensan los paleontólogos psicológicos de los fósiles de estos dos científicos.

     Yo, por mi parte, lamenté también que no pueda durar tantos años, porque me gustaría saber que dirían los paleontólogos de mi psicología. Y, usted lector amigo, diga si he cumplido o no mi promesa de ser claro.                                                                                                                                                                                              

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1 comentario

Epaminondas -

Muy divertido el escrito. Enhorabuena.

Me pregunto si sería más apropiado hablar de paelontología etológica.

Saludos.
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