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Carlos A. Loprete Ensayos Cortos

¿DÓNDE TERMINA EL BLANCO Y COMIENZA EL NEGRO?

¿DÓNDE TERMINA EL BLANCO Y COMIENZA EL NEGRO?

 

     Si alguien le mostrara a una persona una tira de papel uno de cuyos extremos fuera  blanco y en gradación progresiva fuera ennegreciéndose hasta culminar en el negro, nadie podría señalar una línea vertical que separara con precisión el lugar exacto en que lo blanco comienza a ser negro.  

     Esta misma incertidumbre se plantea en otros campos de la acción humana que implican una gradación progresiva. ¿en qué momento el amor comienza a ser odio? ¿en qué punto la verdad atenuada pasa a ser mentira? ¿en qué momento una figura hermosa comienza a ser fea?

     Hay quienes afirman que desde el comienzo hasta el fin lo blanco está mezclado con el negro y todo depende de la proporción relativa de ambos colores, vale decir, que únicamente al comienzo todo es blanco y únicamente al final lo negro es negro. Pero en ese supuesto, solamente los puntos primero y último son blanco y negro puros, y todos los demás grises.

      Pero el ser humano ni gana ni pierde mucho con no saber los límites entre los colores, y puede desentenderse del problema dejándoselo a los filósofos (que tampoco lo tienen resuelto y no pueden decirle en qué momento la sangre arterial roja pasa a ser venosa o azulada). Cuentan los glóbulos rojos y los glóbulos blancos bajo el microscopio y de acuerdo a un número convencional que la ciencia tiene establecido, le dicen a usted si está anémico o no. Se les puede creer sin mayor riesgo, porque con esa cifra aproximada alcanza para recetarle una transfusión.        

     Un razonamiento análogo puede hacerse acerca de lo bello y de lo feo, pero prefiero transferírselo a usted para que lo resuelva por su cuenta, aunque estoy seguro de que no lo logrará. ¿Podría decirme cuándo una poesía o una canción pasa de ser hermosa a ser fea? 

     Me limitaré únicamente al campo sentimental con el análisis siguiente. En un momento determinado usted se da cuenta de que la persona a quien amaba mucho ya no la ama como antes y pasa a odiarla. Esto suele ocurrir con un vecino, con un amigo y aun con una familiar o pariente. Pero no se inquiete, mi amigo, porque ni los sabios lo saben. La línea de corte o el número de partículas  es un conocimiento imposible para el ser humano. ¿Qué hago entonces? Se preguntará angustiado usted.

    Aunque yo no estoy habilitado para dármelas de sabio, podría no obstante decirle cómo me manejo yo en estos casos de duda, pero por favor le ruego que no lo tome como un consejo sino como la narración de un caso individual. Me atengo al sentido común, esto es, a lo que una gran parte de la humanidad hace: atenerme firmemente a lo que mi conciencia me dicta y eso es, repudiar la idea de todo mal y alejarme lo más posible.   

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