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Carlos A. Loprete Ensayos Cortos

LA MIRADA Y LA PALABRA

mirada 

     Los ojos son la única parte del cuerpo humano que no miente. Están directamente conectados con el espíritu interior y lo reflejan sin engaño. Basta que un enamorado mire a los ojos de quien tiene delante para saber si ella le corresponde, sin necesidad de ir a preguntárselo a nadie. A ella le sucede lo mismo: cuando mira a su interlocutor, sabe de inmediato si él está enamorado o no de ella. El beso se convierte entonces en un pacto silencioso, sin permiso previo, porque el acuerdo ha sido establecido a través de las pupilas. No hay riesgo de la bofetada clásica. Y esto sucede porque los músculos  que gobiernan a las pupilas, son ajenos a nuestra voluntad. Dos personas en estas condiciones, podrían unirse en matrimonio si haber intercambiado palabra alguna. ¿Para qué entonces la palabra si todo está dicho ya?”

          La sonrisa es la segunda forma de penetrar en el alma ajena, pero con una diferencia: no se puede fingir, pero se puede congelar. Los anatomistas han descubierto que en la sonrisa intervienen veintiún músculos en total sobre los cuales el ser humano no tiene dominio. Únicamente puede inmovilizarlos. A tales individuos nuestras abuelas los denominaban “caras de piedras” o “caras duras”. Sin tener que recurrir a ningún experto cada persona distingue al

     Alguien ha dejado dicho por ahí que cuando escucha a un orador no sabe si le miente, pero cuando lo mira sí. En efecto, la mirada ajena nos descubre de la misma manera que nosotros descubrimos a nuestro interlocutor. La clave está en las pupilas, que se agrandan sin nuestro consentimiento cuando algo nos agrada o nos sorprende, y se achican cuando nos desagrada o nos mienten. Mirar a nuestro personaje con atención

nos brinda la posibilidad de saber dónde está nuestra felicidad y dónde no.

      La mirada establece una relación de verdad que viene directamente desde adentro del hombre, y que una vez establecida no tiene marcha atrás. Él está seguro de que ella lo quiere y ella también. Ambos perciben el mensaje implícito en sus miradas. Podrán acatarlos o no, pero ya lo han expresado.

     Una mirada no es una ojeada. Ojear es un nada más que un movimiento físico de los ojos, un pasar la vista por encima de los objetos y las personas. A veces puede ser una  advertencia a alguien para anticiparle que deseamos mirarlo o morirla y la respuesta en las mujeres puede ser una caída de los párpados, un bajar la vista, una sonrisa u otro gesto galante. La técnica del galanteo se ha conformado sobre la base de estas observaciones.  

     La mirada revela mejor que las palabras nuestra intimidad y no se estudia ni aprende.

Si alguien desea conocer a otro o enviarle un mensaje de amor, no vaya en procura de ayuda a ninguna parte,  Mírelo a las pupilas. 

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2 comentarios

andreu -

¿Cuáles es la idea principal y las ideas secundarias que se plantean en la lectura?
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Sonia -

Hermoso!! ,expresa todas las emociones vividas y las que se viven.Ese amor profundo que llena el alma, aquel amor que da vida, que se siente no solo con los amores recíprocos, sino aquel amor filial, la mirada amorosa que abraza y protege.
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