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Carlos A. Loprete Ensayos Cortos

EL ESCUDO CONTRA NIETZSCHE

EL ESCUDO CONTRA NIETZSCHE

 

     Le toca el turno ahora al filósofo alemán  Federico Nietzsche  del siglo XIX. Si me pidieran un resumen de su vida y obra, lo escribiría de la siguiente manera:

     “Filósofo alemán (1844-1900) profusamente leído en su tiempo por sus ideas racistas, su enemistad personal con Dios y la creación de un superhombre en la tierra que acabe de una vez por todas con los débiles, los timoratos y los enfermos. Se duda si fue loco de nacimiento, pero al menos consta que murió siéndolo. Si se escribiera una historia de los filósofos más dañinos de Occidente, su nombre estaría entre los diez primeros.

     Acompasó sus ideas con una vida atormentada, exaltada y  enferma, tal vez  como consecuencia de una enfermedad inconfesable, no hereditaria., y que por respeto a su memoria me resisto a precisar. Hacia 1889 le sobrevino un ataque cerebral que lo dejó mudo y casi privado de toda acción salvo la redacción de unas pocas páginas, y que el diagnóstico de los médicos que lo atendieron identificó como “reblandecimiento cerebral.” Al morir dejó escrito un volumen, El Anticristo: maldición al cristianismo, que su hermana Elisabeth, casada con un notorio antisemita, falsificó suprimiendo párrafos y adulterando su contenido, al punto que el régimen nazi de Hitler lo aprovechó en su beneficio. Fue hijo y nieto de pastores protestantes y arremetió contra el cristianismo con una pertinacia inexplicable que va más allá de una cuestión de creencias. En sucesivas etapas de su existencia estudió filología clásica, teología, ciencias positivas, y cuanta disciplina se le cruzaba por delante, de donde extraía desordenadamente sustancia para sus obras. En sus libros se reiteran muchas de las ideas centrales, consideradas por los críticos occidentales como básicas de una nueva filosofía de “inversión de los valores”.

 

     La Universidad de Basilea lo designó profesor extraordinario, la de Leipzig le otorgó el grado de doctor sin necesidad de dar examen, renunció a la ciudadanía alemana para convertirse en suizo, se enamoró pero su pasión no fue compartida, vivió acosado por la enfermedad, viajó continuamente de una ciudad a otra en busca de salud y debió jubilarse voluntariamente por su incapacidad para dictar clases.

     Su nombre es infaltable en cualquier historia de la filosofía, incluso en las más abreviadas, y su sentencia “Dios ha muerto” podría ser grabada como su divisa si se le diseñara un escudo de armas. Para la psiquiatría moderna Nietzsche sería un ejemplar típico de la perturbación mental llamada paranoia, en cuanto sus abundantes libros giran en torno a una idea obsesiva y recurrente (Dios) y sus implicancias incluidas.

     Sus obras principales fueron La gaya ciencia (1881-1882), Así hablaba Zaratrustra  (1883) y Más allá del bien y del mal (1886), en las que su mente se dispersa fragmentariamente en pensamientos por momentos lúcidos y por momentos triviales y fatigosos. En ellos aparecen fugaces destellos intelectuales, todavía no organizados en un sistema coherente, a través de los cuales el lector puede tomar conocimiento de sus ideas de la oposición entre un mundo apolíneo (racionalista, voluntarioso, de poder) y de un mundo dionisíaco (desorganizado, emocional);  de la debilidad del pensamiento griego al promulgar conceptos sobre lo bello, lo verdadero, lo bueno, lo moral, que han terminado por debilitar con metafísicas y religiones mitológicas.

     El ideario nietzscheano ha subyugado a lo largo de los años a jóvenes rebeldes y adultos ateos, que se han prendido a los libros del filósofo como a una tabla de salvación para justificar su lucha anticlerical. Renegar de Dios con el apoyo de tan divulgado filósofo, era otorgar al ateísmo un escudo cultural de ilustración y distinción.

     Por ejemplo, un individuo que se proclamara admirador filosófico de Nietzsche, tendría abiertas las puertas para afirmar “Yo estoy al margen de todo el mundo y no acepto condiciones de nadie. Quiero que la gente se someta también a mis fantasías y encuentre perfectamente natural que me entregue a tales o cuales esparcimientos.” (La gaya ciencia, 23).

     Con esto basta. Yo tampoco acepto condiciones de Nietzsche y no me someto a sus fantasías.

 

3 comentarios

Daniel Torrecilla -

es de notar que las criticas infundadas de su parte carecen de sentido,un "critico" que piensa aun que puede hablar sobre la vida del pensador mas grande del siglo XIX

Supra Vaider High -

No pains, No gains. Believe yourself. You'll be successful. Please remember never too old to learn! Let us work together.

luis -

Usted quizas sea un gran creyente, pero como analista critico se muere de hambre. demasiado subjetivo su planteamiento ,ademas de poco detallado.
decir frases fuera de contexto, sin tomar en referencia el estudio completo de la obra, es bastante poco serio.